Cuando ya todo el mundo anda con otras cosas en la cabeza; cuando todo se ha dicho ya, bueno y malo, de la edición de este año; cuando los balances se han realizado y las críticas han llegado, me dispongo a reflexionar sobre el EBE09, el mío, claro está. Y, precisamente, el poder hacerlo nuestro creo que es el punto clave de este evento, algo difícil de conseguir en otros sitios donde no se percibe el alma que hay detrás, bien porque no la hay, bien porque no se transmite.
He tenido que alejarme fisica y mentalmente del hotel Renacimiento para poder plasmar mis sensaciones al respecto pues, si hubiera escrito el día que acabó o el inmediato, el cansancio habría hecho demasiada mella en mis letras.
Como hablar es gratis, muchos son los que ya han vertido opiniones de toda clase sobre el EBE09 en sus blogs, twitts y redes sociales. También el EBE es gratis y eso supone mucho esfuerzo, que no creo que sepan valorar todos.
Evento Blog España brinda una oportunidad para muchas cosas: encontrar entre su programación información o debates de interés, pues los temas que se tratan son variados y se buscan formatos que no hagan de patrón; constituir un punto de encuentro ideal, por la ciudad en la que se desarrolla, la fecha en la que tiene lugar y el recinto en el que se celebra, para volver a ver o desvirtualizar a gente a la que sigues durante el resto del año y compartir con ellos algo más que datos; hacer networking –archiconocido término-; y seguir creciendo, intentando no perder la perspectiva original.
Las críticas son necesarias para crecer sin perder calidad ni frescura, pero me quedo con las que se hacen con afán de ayudar, no con las que hace gente, que generalmente no se analiza, con ánimo destructivo. Y porque creo que la crítica constructiva es necesaria para los tres mosqueteros que ponen el motor del EBE en marcha cada año, la mía se la haré saber a ellos directamente, sin meter públicamente dedos en llaga alguna.
Estoy convencida de que esta edición ha supuesto un punto de inflexión para el propio evento y deseo de todo corazón que sirva para darle un nuevo impulso. Para ello hará falta la ayuda de todos, no solo de los que voluntariamente colaboramos para que la organización funcione, así que os animo a que lo hagáis, y no a lo contrario -y de forma gratuita, apostillo-.
Personalmente, ha sido un placer volver a estar ahí.










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