Acerca de los toros

Por los recuerdos de mi infancia jugando al torito esconde; por las batallitas de mis padres y tíos sobre el cine de verano de mi abuelo Antonio en la plaza de toros de Valverde; porque me asalta el recuerdo de mil tardes pasadas en casa de mis abuelos con toros en la tele de fondo; porque el respeto y amor por los toros se transmite; por la belleza de nuestros campos y nuestros animales pastando en ellos; por la Dehesa Blanco que no llegué a conocer y de la que tanto oí hablar a mis mayores; por aquella carrera a toda leche, de unos cuantos primos y mía, en nuestras bicicletas BH que tuvimos que emprender cuando nos vimos arrancar a aquella vaquilla; porque la primera vez que pisé la Maestranza mi padre me dijo que abriera bien los ojos y aprendiera a escuchar en la plaza; porque la feria de mi pueblo y los toros eran indisolubles; porque el que mi abuela sea una de las propietarias de la plaza de toros de Valverde me ha permitido conocer muchos entresijos; porque en esa misma plaza celebró mi hermano Manolete su boda; porque gracias al trabajo de mi tío Andrés pude ver el monumento más bonito que hasta entonces había visto en mi pueblo; porque sé que lo primero que impera en el aficionado es el respeto; porque el arte puede llegar a emocionarte de forma espontánea; porque no entiendo de matadores de toros pero me gustan los toreros; porque cada veinte corridas malas se dibuja sobre el albero una obra de arte sublime; porque el toro es un animal bellísimo; porque una raza animal existe gracias a la tradición de siglos; porque no me gusta la tónica que muchos han tomado últimamente de prohibir; porque hay mucha demagogia barata y poco conocimiento real; porque no entiendo la cara de satisfacción cuasi orgásmica de muchos de los que se dicen pro animales; porque no entiendo ese término en sí (el de pro animales, digo); porque nunca entendí –y sigo sin hacerlo- que los toros tuvieran un enfoque ideológico; porque en mi casa he mamado el respeto a muchas cosas, aun cuando no nos gustan; porque se puede ser de izquierdas, de derechas o del Betis manquepierda, como rezaba la mítica expresión; porque los toros y el toreo forman parte de nuestra cultura; porque me parece perfecto que unos vayan y otros no a las plazas a ver toros; porque los toros son bravos y no osos amorosos; porque los aficionados no van a los toros a ver matar a un animal sino a ver y sentir un mundo lleno de belleza y dificultad; porque la muerte forma parte del ciclo vital de todo ser vivo; por todo ello y mucho más me espanta lo que ocurrió el otro día en el Parlamento catalán.

Anuncios

Acerca de rocioromerope

Abogada de profesión, polemista por vocación y bética de corazón. Aúno y desmiento tópicos sevillanos.
Esta entrada fue publicada en Mis cosas y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

19 respuestas a Acerca de los toros

  1. rafael dijo:

    Pues sólo se puede decir: AMEN.
    Saludos

  2. Juanma dijo:

    Permíteme, querida mía, que copie y pegue mi columna de radio del miércoles pasado. Emitida una hora después de la votación de las narices.

    “Amigo Víctor, queridos amigos:
    Hubo un tiempo en el cual la caja tonta no lo fue tanto. Eran años en los que la televisión se hacía, oh sorpresa, con periodistas y no con los vividores sin cultura, vergüenza ni moral que pululan hoy por algunas cadenas. In illo tempore, la retransmisión de una corrida de toros, por ejemplo, no hería sensibilidades ni provocaba insultos entre españoles. Porque sí, eso es lo que somos desde Finisterre a Gerona y desde Almería a Huelva: españoles.
    De allí, de la tele, nace mi pasión por los toros. De ella me llega el recuerdo débil, casi básico, de la tauromaquia soberbia y elegante de Don Santiago Martín, el Viti, primer culpable de mi amor por la fiesta. Por ella, por la tele, supe que sería incapaz de elegir entre el capote de Curro o Paula. Supe que Paco Ojeda había decidido que, quedando un centímetro libre entre su muslo y el asta de un toro, lo mejor era aprovecharlo para ponerse a torear. Supe que Paquirri y Espartaco tenían un arte recio, poderoso, dominador, en nada metrosexual. Supe que Esplá recuperaba un toreo antiguo, que Joselito toreaba con la derecha combinando las maneras de la sabiduría con las del alma, que José María Manzanares lo hacía al natural como si lo hubiera aprendido en la escuela del cielo, que Julio Robles, el Yiyo o Montoliú fueron el drama negro que siempre acecha, que José Tomás es la sublimación del toreo y que Morante es puro arte, inigualable, canela fina sobre los alamares del de la Puebla. Puesto a saber, supe también quién es mi debilidad torera, el torero que elegiría ver de nuevo tras frotar una lámpara. Nació en San Bernardo. Su nombre, Manolo Vázquez.
    Todo lo supe por la tele porque a la plaza sólo he ido una vez en mi vida. Inolvidable, en la Maestranza, de la mano de un aficionado excepcional que se movía por allí mejor que por el salón de su casa. Un hombre que hasta el apellido lo tenía torero: Juan Barrera, a quien Dios tenga en su gloria.
    El Parlamento Catalán ha votado hoy la prohibición de los toros. Hace años que algunos políticos catalanes se empeñan en crear problemas donde nunca los hubo. Todo lo que huela a España, debe ser eliminado. Lástima que, a fuerza de pesados, el mensaje pueda llegar a calar en una sociedad catalana que siempre fue acogedora, amable, educada, trabajadora, emprendedora. Una sociedad, por otra parte, tan catalana como andaluza o extremeña. Han prohibido los toros y, con ello, han cercenado una historia de siglos, un arte honrado que emerge de allí donde el corazón concuerda con el latido de la vida y guarda equilibrio con la cercanía equidistante de la muerte. Han eliminado con estocada baja, pobres necios de malas artes, una forma de sentir, una tradición cultural, literaria, pictórica. Se para el tiempo en la Monumental de Barcelona. Desde Creta, germen de la cultura occidental, nos llega el eco de alguna lágrima que será recogida en lienzo de verónica. Guarda silencio la afición. Tocan réquiem los clarines. Somos más pobres y menos humildes. Todo es un sinsentido. Se agazapan los quites. Se cierra una puerta. Puerta Grande por donde tantas veces salieron a hombros la vida y la gloria”

    Besos.

  3. Du Guesclin dijo:

    Sabes lo que pienso y, en muchas cosas, sobre todo en el fondo, no estoy de acuerdo.
    No comparto esa teoría evolucionista, como no veo esa belleza, ni al arte ni esa forma de acelerar el ciclo vital del animal. No puedo comprenderlo, quizás sea un estúpido o sea corto de miras.
    Pero bueno, me sigue encantando como escribes y, como siempre, te mando un beso muy fuerte.

  4. KEKO dijo:

    No me vale que la muerte es un ciclo en la vida ni que el toro bravo esta preparado para morir sufriendo.

    Por ello se me plantea hacerte una pregunta:

    estarías dispuesta a ver una corrida de toros en los que no se picara al animal, ni se le banderilleara, ni por supuesto se le matara? Por ejemplo, con el tema del famoso velcro que se está usando actualmente.

    Si le quitamos esas suertes, en las que el toro no sufre ni sangra…estarías dispuesta a ver una corrida de toros? Yo en ese caso, igual si y no creo que así esta “cultura española” estuviera descafeinada.

    un saludo

  5. La gata Roma dijo:

    Como dice Doria, Ole, no se puede decir otra cosa.
    Ya te imaginarás que me ha encantado, por lo personal y lo objetivo que dices. Y es que le temo al Graderío del miércoles como a un Miura, no por nada, sino porque espero sintetizar lo que pienso, de forma que se entienda y no se confunda con los argumentos de cierto sector político, que puestos a subirse a un carro, se suben al contrario del que se suben otros, y… tu me entiendes…
    Kiss

  6. Antonio dijo:

    Primero felicitarte por lo pausado y contenido de tu texto, por la claridad de la exposición, huyendo de la confrontación y buscando en tu memoria y en tus sentimientos. Ambas cosas no hay legislativo que se lo salte.

    No soy un entendido ni un enamorado de la tauromaquia pero no escapo al atractivo que emana de su léxico, de sus colores, de su presencia, de la arquitectura, de la naturaleza… ¿hay algo más hermoso que un toro y un caballo buscándose en plena dehesa?

    A pesar de todo, en un tipo como yo preñado de contradicciones esta no podría ser una excepción y tengo muchas dudas sobre la frontera del maltrato animal.

    De lo que no tengo dudas es de la mano política que mueve parte de esta cuna… sobretodo tras colarles el gol a los protectores de animales con determinadas fiestas populares.

    Un abrazo repleto de besos
    Antonio

  7. El domingo pasado escuché al completo el programa “Los Toros” de Manolo Molés, y como era de esperar, el tema de los toros en Cataluña fue el tema central del programa. Por supuesto se desmontó esa gran mentira de que en Canarias se habían prohibido antes, cosa totalmente incierta, incluso se baraja la posibilidad de celebrar un festival en Tenerife… Pero vamos, esto ha traído y traerá cola, nunca mejor dicho, hasta el rabo, todo es toro… Así que de aquí hasta que definitivamente se dejen de celebrar corridas de toros en Cataluña, queda un buen trecho… Tribunal Constitucional, etc., etc.
    Ahora bien, lo que se debería estudiar, condenar y “prohibir de manera sutil” (con soluciones alternativas), son esas fiestas donde el toro, es maltratado de manera cobarde; el toro embolado, el toro de la Vega, etc. eso sí que tiene tomate, y no las corridas de toros donde el animal se enfrenta de poder a poder con el torero…
    Buena entrada, prima mía que lo eres… y perdona que me haya extendido en la faena. Como diría mi tío Segundo mientras da un pase con la mano…, “firme merecedor de un aviso, connnño…”

  8. SOMMER dijo:

    Quizá el error está en prohibir. A mi me espanta el espectáculo de los toros y no me escondo en proclamarlo a los cuatro vientos, pero no entiendo que eso signifique que haya que prohibirlo. Eso, no lo comparto.
    Como tampoco comparto los comentarios de que el toro lucha de poder a poder con el torero, porque, sinceramente, no es así. El toro no tiene escapatoria, ni tiene estoque, ni tiene banderillas…
    En todo caso, como no me gustan, no voy y respeto a los que les apasione el “espectáculo”.
    Un abrazo a todos.

  9. SOMMER dijo:

    Por cierto, cómo me gusta Sevilla, por Dios ¡¡¡¡

  10. Estoy de acuerdo contigo en casi todo. Y digo casi, porque el final es con lo único que no comulgo.

    A mi no me espanta lo que pasa en Cataluña. A mi me da miedo…

    ¿Qué vendrá después de esto?

    Y lo dice un no taurino, pero defensor, a su manera, de la libertad de cada uno.

    Besos.

  11. andres dijo:

    ¿Y el gris? ¿Por qué todo blanco o negro?

    Quemar ladrones en la plaza del pueblo o cortarles públicamente las manos era tradición hace mucho tiempo, y aunque morir forma parte de ese ciclo de la vida que comentas, tales barbaridades no están justificadas, como tampoco veo justificado que, por mucho arte que se deje ver en una corrida de toros, ni por tradición, ni por respeto, ni por gustos, ni por fiestas, ni monumentos, se mate y haga sufrir hasta los extremos a ningún ser vivo.

    Vale que yo he ido a los toros. Vale que he disfrutado mucho, vale que me gusta “el toreo”, que me gusta el espectáculo ecuestre de rejonadores y un larguísimo etcétera, pero no tiene justificación, y toda sostenibilidad de la fiesta tal y como es hoy día es purísima ignorancia, hipocresía y desprecio, por lo que lo de pedir respeto no lo podré entender ni aún viviendo once siglos (qué más quisiera).

    Por otra parte, prohibir se está haciendo cultura entre nuestros representantes, y la cosa tampoco la veo positiva. En primer lugar porque para prohibiciones ya tenemos a la iglesia que censura toda forma de felicidad, pero sobre todo porque cuando los políticos hablan de cultura por otro lado no la están colando, y de eso sí que estoy seguro.

    En fin, llamémosle del modo que queramos, pero siempre será inherente al toreo la crueldad, maltrato, ensañamiento, “falta/ausencia total de respeto” al animal, cinismo, ignorancia, hipocresía y demás calificativos.

    ¿Y el gris? ¿Por qué todo blano o negro? ¿Habéis pensado en la fiesta “sin muerte”, o eso también es imprescidible para la estética artística?

  12. KEKO dijo:

    Andres, te felicito por tu post. El final del mismo es la pregunta que lancé y que nadie, ni en este blog ni en otras conversaciones de café que he tenido me sabe (o quiere) responder. ¿Se estraía dispuesto a asumir una Fiesta en las que el toro no sufra ni sangre? la pregunta es bien sencilla. Y seguiriamos observando ese “arte” y “estética” en todos los demás aspectos de la tauromaquia.

    Toros sin muerte, sangre ni maltrato. ¿ Se estaría dispuesto o la muerte y la sangre forma parte del espectaculo?.

    Un saludo a todos. Buenas noches.

  13. Zapat dijo:

    Doria muchas gracias, esa expresión transmite mucho.

    Rafael gracias por pasar por aquí, me alegro de que compartas lo que me transmiten los toros.

    Juanma ya sabes que en mi blog siempre puedes decir lo que quieras. Me da rabia que todo se empañe y se tiña ideológicamente y se aproveche por unos y otros.

    Sergio tu percepción sobre el tema es irreconciliable con la mía pero me encanta que pensemos diferente en ciertos temas, si no vaya aburrimiento. ¡Ah, y gracias por el inmerecido elogio!

    Keko en primer lugar darte la bienvenida y decirte que no he contestado antes porque no he pasado mucho tiempo frente al ordenador últimamente. Lo que planteas no sé si sería viable o no, yo no puedo incidir en el devenir de algo tan arraigado y costumbrista como el mundo de los toros. Sí te digo que no pocas veces he visto cómo se venía arriba un toro tras colocarle las banderillas; ¿contradictorio? no lo sé pero es algo real lo que te digo. ¿Un toreo sin muerte? actualmente se concibe como un reconocimiento a la bravura y nobleza de toros excepcionales pero podría ser una solución con el tiempo, lo que está claro es que por imposición nunca se evolucionará hacia ninguna parte.

    Mercedes como tardo tanto en contestar ya he podido comprobar lo airosa que has salido del graderío, así que enhorabuena porque se te ha entendido perfectamente, y el título -jojojo- amarillista pero efectista al máximo 😉

    Antonio siempre consigues darme donde llegan las cosas hondas, lo tuyo conmigo es para estudiarlo. La verdad es que entiendo y respeto que cada uno tenga sus disquisiciones, faltaría más, pero claro es mucho más efectista cortar por lo sano y pegar el tijeretazo. Mientras tanto yo seguiré buscando lunas.

    ¡Qué te gusta toros para todos, prix! Yo no lo vi aunque seguramente me habría gustado lo que dijo Manolo. Y sí, todo esto traerá cola…, como lo de Lopera, jejeje. Ya veremos cómo queda todo.

    Sommer encantada de tenerte por aquí, bienvenido. No hay duda de que el error es la imposición. Paritendo de esa base, podemos discutir hasta aburrirnos, pero siempre desde el respeto a lo que nos gusta y a lo que no.
    ¡Ah! Aquí estamos unos cuantos enamorados de esta ciudad, con sus glorias y miserias;)

    Miguel el miedo sólo sirve para poner barreras y a mí los políticos catalanes no me van a poner más de las que ya tengo, así que reitero lo de espanto :D. Por cierto, ¡qué alegría que comentes! Te han sentado bien las vacaciones, ¿no?

    Andrés yo no planteo la entrada en términos absolutos donde sólo cabe el blanco y el negro, al revés, creo que parto de la base de que desde el respeto se puede debatir lo que sea, pero no a golpe de porrazos. Yo no considero que los toros sean una fiesta, eso para empezar; y no, no me he planteado una “fiesta” sin muerte, pero eso no quiere decir que llegado el caso no lo aceptara.

    Besos a todos.

  14. andres dijo:

    Estoy de acuerdo en que nada se debe hacer por la imposición, aunque es tan lícito ir a los toros como que nuestros representanes prohíban eventos donde se haga sufrir a los animales. La solución no es prohibir las corridas, ni tampoco el enroque en el arcaico argumento folklórico, pienso yo. Esos son los extremos, el blanco y el negro.

    Blancos y negros de los que no hablas, sí, pero planteas tu opinión crítica hacia “la polémica” contando con orgullo tu experiencia y tus gustos, de la que se respira profundamente un amor a los toros tal y como se conciben hoy día. Eso es blanco o negro, nunca gris.

    Citas textuales tuyas:

    – “porque sé que lo primero que impera en el aficionado es el respeto”.

    Como aficionada que te declaras respetas a los que no van. Faltaría más. Pero, ¿Es respetuoso consentir, gozar e incluso pagar por ver como acaban con la vida de un animal de forma lenta y cruel? -esto no me parece discutible-.

    – “la muerte forma parte del ciclo vital de todo ser vivo”

    Supongo que no piensas así, pero da toda la sensación de que es la libertad airosa de decidir cómo, cuándo y dónde. Seremos depredadores, pero eso no nos da derecho ético ni moral a ensañarnos por gusto.

    En mi opinión, toros sí, pero sujeto a condiciones que permitan arte y vida, espectáculo e integridad. Soy positivo y quiero pensar que el entendimiento es posible, pero las posturas hoy están más alejadas que nunca.

    En cuanto a los políticos, todo es cortina de humo para tapar problemas graves de Cataluña, como el batacazo estatutario y despilfarros en proyectos como el de la Diagonal, que costó a los catalanes más de un millón de euros y luego no se aprobó en el Parlamento.

  15. Y por casualidad, mi querida Zap. Por casualidad. Los toros estaban allí, y a estos nazis disfrazados de progresistas les olió a español. Eso ha sido suficiente. Qué lástima que estos tipos esten gobernando y dictando, que viene de dictadura. En fin, es lo que hay. Pero me quedo con una cosa que tú dices: el respeto que le tiene el aficionado a los toros y a todo lo que esté relacionado con el campo, con lo natural. El aficionado vive la naturaleza. Estos comediantes de tres al cuarto son urbanitas que entienden la naturaleza como un coto cerrado. Ahí puede que esté el asunto. Un abrazo, Zap.

  16. andres dijo:

    Lo primero que dice Bernardo es absolutamente cierto. Como dicen allí los más radicales, prohibirán todo lo que “apesta a España”.

  17. 5nocimiento dijo:

    La “fiesta” caerá por su própio peso. Lo de cataluña es algo politico a todas luces. No me gustan los toros, perdón quise decir las corridas de toros.
    Simplemente espero que subamos un peldaño más en el respeto a los vivos. La vida es la primera premisa a tener en cuenta y no vale dar de comer para luego hacer sufrir y en la mayoria de los casos mal matar.
    Consideraciones estéticas y artisticas al margen, que por mi parte no vislumbro nunca, objetivamente lo que se ve es sangre, dolor y miedo. Del animal la mayor parte de veces.
    En cuanto a tus impresiones personales mi niña de la niñez y esa dehesa que no vivistes pero que sientes, como si fueran mias…

    ¡Menos toros y mas corridas!
    PACMA (Partido Antitaurino y Contra el Maltrato Animal)

  18. dama dijo:

    Un artículo para salir a hombros. Yo no entiendo esa prohibición, sobre todo por estar escondida debajo la política en nombre de los animales.
    Ellos se lo pierden.

    Besos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s