Mi mente con Ella

•Mayo 27, 2009 • 11 comentarios

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Así ha amanecido la carreta de mi Hermandad de Valverde esta mañana, cuajada de flores, para dejar frescos olores a su paso, para que camine alegre repartiendo alegrías si tienes penas.

Los cohetes irán abriendo una hilera inmensa de romeros y al despuntar la mañana se habrán esuchado los primeros cantes, los primeros vivas a Ella, se habrán derramado las primeras lágrimas en la Misa de Romeros y ahora se estarán tomando los primeros pucheros de aguardiente.

Y mi mente estará todos estos días allí, con Ella, y con toda esa buena gente que quiero que se ha ido a buscar y disfrutar esos momentos que no se pueden contar.

¡Viva la Virgen del Rocío!

¡Viva esa Blanca Paloma!

¡Viva el Pastorcillo Divino!

¡Y que viva la Madre de Dios!


Buen Rocío a todos los que tenéis la dicha de partir a su encuentro.

Las frases del día

•Mayo 19, 2009 • 12 comentarios
  • Un feto de trece semanas “es un ser vivo, claro, lo que no podemos hablar de ser humano (…)”. Bibiana Aido dixit, Ministra de Igualdad del Gobierno de España.
  • “Tengo que respetar la sentencia pero no compartirla”. Federico Trillo dixit en referencia a la sentencia del Yak-42, ex-Ministro de Defensa .

Mario Benedetti

•Mayo 18, 2009 • 12 comentarios

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No me considero una amante de la poesía pero quién a sus quince años no se ha empapado de poemas y se ha aproximado a ese difícil género, descubriendo todo un mundo, intentando hallar respuestas a ese estado febril que conlleva la adolescencia.

Cuando cursaba 2º de BUP  tuve una profesora de Literatura, Teresa, que me descubrió a poetas contemporáneos desconocidos hasta ese momento por mí. Recuerdo perfectamente los primeros versos que leí de Benedetti:

Tengo miedo de verte

necesidad de verte

esperanza de verte

desazones de verte.

Tengo ganas de hallarte

preocupación de hallarte

certidumbre de hallarte

pobres dudas de hallarte.

Tengo urgencia de oírte

alegría de oírte

buena suerte de oírte

y temores de oírte.

o sea,

resumiendo

estoy jodido

y radiante

quizá más lo primero

que lo segundo

y también

viceversa.

Me pareció un poema contundente, sencillo, sincero y me despertó la curiosidad sobre su autor; quería leer más obras suyas, saber quién era, de dónde era (mi ignorancia llegaba hasta el punto de pensar, por su apellido, que debía ser italiano).

Ese poema, “viceversa”, fue el primero de una larga lista que vino después: te quiero, defensa de la alegría, corazón coraza, espero, por siempre , estados de ánimo, ustedes y nosotros, currículum , hagamos un trato y un largo etcétera. Mario Bnedetti se convirtió en mi poeta contemporáneo de cabecera y así permaneció hasta el día de hoy.

Nos ha dejado hoy, ha muerto en su ciudad y nos ha dejado un legado importantísimo, más allá de su obra inmortal, su compromiso, su lealtad, la fidelidad a sus principios, el amor por la vida, la dignidad.

Descanse en paz para siempre.

Libertad bajo control

•Mayo 13, 2009 • 9 comentarios

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En mi última entrada hablé de la votación que iba a llevarse a cabo en el Parlamento Europeo y de la necesidad que teníamos y seguimos teniendo los usuarios de Internet de reivindicar nuestros derechos, si queremos seguir disponiendo de un instrumento libre. Afortunadamente, el Parlamento Eurpeo rechazó la posibilidad de que los gobiernos de los distintos países miembros puedan denegar el acceso a Internet como sanción ante usos indebidos de la red. Sin embargo, Sarkozy no ha cesado en su empeño y anoche la Asamblea Nacional francesa aprobó la Ley de los tres avisos, de forma picaresca (12 votos contra 4 en una cámara de 577 diputados, pues los demás se habían ido ya a sus casas).

La ley prevé la creación de una Alta Autoridad de Protección de Derechos sobre Internet, que se encargará de dar avisos a los usuarios de Internet que realicen descargas P2P y podrá dictaminar la interrupción de las conexiones a los que reincidan tras los avisos.

El primer aviso se hará por correo electrónico y será seguido por otro que se enviará por carta certificada, en caso de que el usuario reincida en algún momento durante los seis meses siguientes. Si en el periodo de un año desde el primer aviso el internauta vuelve a usar redes P2P, se procederá a desconectarle de internet. La sanción oscilará entre los dos meses y el año, en función del número de descargas que haya realizado.

Esta guerra de intereses está abierta en nuestro país donde, no conviene olvidar, es legal la copia privada de seguridad.  El art. 31 de la Ley de Propiedad Intelectual establece el derecho a obtener copias para uso privado sin autorización del autor, siempre que no exista ánimo de lucro, búsqueda de enriquecimiento injusto o medie precio u otra contraprestación.

En España las grandes operadoras y las entidades de gestión de derechos de autor están negociando un acuerdo que castigue, de alguna forma aunque no se llegue a la desconexión, a los usuarios de P2P. La batalla no es nimia; está en juego el control de los medios digitales, la imposición de barreras y el control de los pocos resquicios libres que quedan; es decir, de limitar mi libertad y la vuestra. Y mientras tanto, la industria tradicional sigue viviendo del cuento sin adaptarse a los nuevos tiempos que les toca vivir.

En lugar de criminalizar a los usuarios ¿no deberían buscarse nuevos modelos de negocio adaptados a los tiempos que corren? ¿no se deberían explorar nuevos sistemas de distribución de contenidos? ¿qué pensáis?

Salvar internet

•Mayo 5, 2009 • 9 comentarios

Vengo del blog de Rosa Jiménez y veo una entrada de ayer que me veo obligada a publicar, aunque hoy sea ya el día de la votación.

Hoy nos la jugamos todos los que entendemos internet como un lugar en el que la libertad está por encima de muchas restricciones. Parece que en Europa no lo tienen tan claro.

Todavía estamos a tiempo para hacer algo:

“Todo aquel que tiene una web tiene interés en la defensa del libre uso de Internet… como lo tiene todo aquel que usa Google o Skype… todo aquel que expresa libremente sus opiniones, realiza una investigación de cualquier tipo, ya esté enfocada a la salud, a problemas personales, en el estudio académico… todo aquel que compra por Internet… que se relaciona por Internet…. se socializa por Internet… escucha música… mira vídeos…”

Se decide la privatización de Internet. El 5 de mayo, el Parlamento Europeo vota un paquete de medidas que influirá en las legislaciones de todos los países.

Pásalo.

Única

•Abril 26, 2009 • 15 comentarios

Vuelvo aquí tras estar demasiados días sin saber cómo afrontar la entrada post Semana Santa y haberme abandonado a la nostalgia. Ya sería más lógico hablar de farolillos que intentar hacer un post que cierre mi época “capillita” -aunque el que es capillita lo es el año entero, no una temporada-, pero me resisto a pasar página bruscamente.

Intentar contaros cómo he vivido esta Semana Santa sería absurdo porque explicar lo que he sentido es imposible. Algunos lo estaríais esperando pero ¿cómo podría yo decir con palabras tanto?

Puedo afirmar que este año todo ha sido diferente, no sólo la Semana Santa estrictamente. Desde que comenzó la Cuaresma intuí que muchas cosas iban a ser nuevas y que la forma en la que iba a vivir todos esos días no sería la de siempre. Quizás, gran parte de culpa de lo que apunto la tengan personas como Antonio, Mercedes, Ramsés, Sergio o el otro Antonio o Diego. Personas con una sensibilidad especial que me han sabido transmitir todo su amor por esta locura que nos envuelve. Personas de las que recibo mucho sin que me pidan nada a cambio; personas a las que siempre agradeceré que se cruzaran en mi camino.

He vivido un tiempo espléndido, inigualable, que me lo guardo donde se guardan las cosas que nos marcan y que merecen la pena, que ya está en mi memoria para siempre.

En esos días previos, en los que los locos como yo andamos desatados, escuché una frase que me hizo reír y que definía a la perfección lo que iba a pasar, así que la comparto:

“Aquí va a venir Dios y va a liar una muy gorda.”

Y así fue. Así llegó la Semana Santa a Sevilla, queriendo brindarnos días cargados de belleza, de instantes que duran toda una vida, con un tiempo que fue benévolo con todos los que llevábamos demasiados años esperando, por fin, una semana sin agua…

¿Alguna vez os ha parecido que el tiempo se congelaba, que no corría? Es un verdadero milagro que esta sensación pueda experimentarse cada día durante toda una semana. Son momentos puntuales, fugaces, que se antojan eternos y que se escapan irremediablemente, no sin antes dejarnos marcados por ellos para siempre.

Pues de esa forma, con todo mi alrededor congelado, puse punto y aparte a mi Semana Santa. Fue a los pocos días del comienzo de la Pascua, en un encuentro que no olvidaré jamás y que le agradeceré siempre a una persona buena, de esa buena gente que se cala desde el primer momento.

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Estar frente a la Esperanza, a centímetros de distancia, no es tarea fácil; besarle la mano sin que sea el besamanos menos aun; ver cómo la desprenden de su manto, cómo la dejan sin corona, cómo le ponen una mantilla, cómo enseña su diminuta cintura… y quedarte aosmbrada ante tanta perfección es algo indescriptible, de una belleza superior que te deja sin palabras. No puedes apartar los ojos de su cara, como no pude hacerlo el Viernes Santo de madrugada cuando, de nuevo gracias a ti, pude acompañarla frente a frente un rato. No me cansaré de darte las gracias Alejandro.

Y así llegó y se fue la Semana Santa, envolviéndome como una nube de incienso, consumiéndose día a día al compás de la cera de una candelería, lentamente, dando luz a mi vida y dejándome ese halo de belleza que deja la trasera de un palio al alejarse.

Llegó la hora

•Abril 4, 2009 • 7 comentarios

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A partir de esta tarde mi ausencia por la red será absoluta hasta que termine esta maravilla de fiesta para los sentidos que es la Semana Santa.

No creo que tenga que deciros cómo me siento, muchos estaréis igual. Esta noche los nervios no me han dejado dormir. Ya no hay vuelta atrás. La tenemos encima y se va de las manos irremediablemente en pocos días, así que no perdamos ni un segundo y echémonos a la calle.

Gracias a todos por vuestros comentarios, por pasar por aquí a leer lo que escribo, por soportar mis entradas monotemáticas -en estos días no puedo escribir sobre nada más-, por haberme ofrecido una Cuaresma distinta y por dejarme compartir esta locura que me trae de cabeza.

A los que os quedáis desearos una feliz Semana Santa y a los que os váis desearos buenas vacaciones. A todos os mando un beso.

Nos leeremos a la vuelta, tras la borrachera.

Mi Semana Santa: el desenlace

•Abril 3, 2009 • 3 comentarios

Después de aquello, cuando el Señor de la Salud se perdió enfilando calles que le conducirían a su casa y dejando atrás la Alfalfa, se marchó mucha gente y se produjo una nueva espera, más desordenada, más cálida -pues el sol ya irrumpía en la mañana del Viernes Santo- y más larga. Por eso, decidimos bajar hasta la esquina de la Cuesta con la calle Francos, queriendo acortar distancias. Me sorprendió el bajón de público que se produjo pero no especulamos sobre ello. Mientras aguardábamos la llegada del pasopalio pocas palabras pude intercambiar con mis amigos, me había quedado sin saber qué decir exactamente después de experimentar algo que no me había ocurrido antes. Y es que explicar un flechazo no es tarea fácil, así que no lo intenté.

Cuando la impaciencia se iba adueñando de todos Ella avanzó hasta dejarse ver por la desembocadura de la calle y arrió el paso antes de tomar la esquina. El paso permaneció con los zancos en el suelo bastante rato, el esfuerzo que tendrían que hacer los hombres que la llevaban no era para menos. Y allí quieta, contemplándola, entendí su nombre. Angustias de una madre, ¿qué madre no sufre con sus hijos?, ¿Qué madre no viene detrás nuestra, soportando nuestra carga? ¿Cuánto amor cabe en una madre?

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Cuando el palio comenzó a andar me vino a la mente la célebre frase de su capataz, Alberto Gallardo, ésa con que mimaba a sus hombres, ¡ole los que huelen a canela y clavo!. La Virgen andaba con arte y finura, con el mimo de sus costaleros, y yo no entendía cómo la gente se iba sin contemplarla, pues sin Ella la cofradía no estaba completa, sin Ella la madrugá se quedaba coja.  ¡Cómo perderse su cara! ¡Cómo perderse esa trasera de palio al subir la Cuesta!

Así fue como yo, que venía de salir en la única procesión de silencio que hay en Valverde, que pienso que la mejor estación de penitencia es la que se hace sin hablar, que siempre critiqué que los nazarenos se hagan notar por algún anillo no quitado a propósito o alguna pulsera o signo distintivo, que me acababa de hacer mi nueva túnica negra, que no transigía con que los aplausos cortaran el respeto al paso de cualquier Cristo o Virgen, acabé enamorándome de mi contrapunto; de una hermandad con un inmenso recorrido, de mucho gentío, una cofradía popular a la que no me había unido nada hasta ese día; ni tradición familiar, ni vecindario, ni parroquia de bautismo, ni raza calé ni nada.

Ese día supe que algún día sería hermana de Los Gitanos y, antes de que yo diera el paso, unas navidades, mis queridos Reyes Magos, esos que tan bien saben todo lo que te ilusiona y que ansías tener, me trajeron el mejor regalo que yo podía imaginar: mi inscripción para ingresar en la nómina de hermanos de Ntro. Padre Jesús de la Salud y María Stma. de las Angustias.

Mi Semana Santa: el flechazo

•Abril 2, 2009 • 9 comentarios

Hasta aquel momento, cuando escuchaba decir a alguien eso de “fue un flechazo y me enamoré” siempre había puesto cara de incredulidad pues no me llegaba a convencer que alguien fuera capaz de enamorarse a golpe de vista, como quien dice. Pero hace ya una docena de años me dispuse a vivir la que decían que era la noche mágica de Sevilla y con las primeras luces del alba llegó la hora de mi flechazo, aquél del que había, cuanto menos, dudado hasta ese instante. Hacía frío, el cansancio se acusaba tras el parón para desayunar algo que recompusiera el cuerpo. Largas filas de nazarenos, no siempre ordenadas, no daban tregua al dolor de pies. Túnicas y capas blancas con antifaces de terciopelo morados, cirios ya apagados, mucho jaleo alrededor de la hermandad y un incesante murmullo de la gente que aguardábamos la llegada del primero de los pasos de la Cofradía, el del más famoso de los Gitanos de Sevilla.

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Poco a poco se fue intuyendo la llegada del pasocristo. Compases de agrupación musical se dejaban sentir y el murmullo crecía. Primeros pies de puntilla y movimientos de cabeza a un lado y a otro para intentar ver, de refilón, la primera pareja de ciriales. No podía ver nada pero las ovaciones se sucedían y mi corazón comenzaba a latir con fuerza, deseoso de ver al de la morena estampa. La Cuesta del Rosario parecía no acabar nunca y yo, que estaba casi en la Costanilla, habría dado cualquier cosa por medir dos metros de altura. Cuando mi cuerpo ya no pudo estirarse más, como haciéndome un favor por la incomodidad de mi postura, avanzaron los primeros ciriales y comenzó a sonar algo que me dejó paralizada.

Muy despacito fui vislumbrando los detalles de la delantera del paso pero en pocos segundos logré descubrir su imagen y mi mundo se paró. Nada ni nadie podía arrebatarme ese momento a solas con El. Ya no pesaba la hora a pies quietos esperando su llegada, ni el frío tras pasar toda la noche en vela, ni me molestaba el ajetreo de costaleros que se iban cruzando delante mía para hacer el relevo nada más que arriara el paso. Su cara me impedía apartar mis ojos. Su mirada me robó el corazón. Entendí que los flechazos no son un invento. Comprendí que me había atrapado y que ya no podría pasar un año sin verlo. Y, sin tener ni un amargo pensamiento, sin detenerme a pensar que mis amigos me estaban viendo, unas lágrimas brotaron de mis ojos. En ese momento comprendí que algo dentro de mi había cambiado para siempre.

Continuará…

Mi Semana Santa: la transición

•Abril 1, 2009 • 6 comentarios

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A medida que fui creciendo, tuve claro que tomaría una decisión irrevocable: dejaría de salir con los blancos y saldría en las dos procesiones de la que sentí siempre como mi hermandad. La procesión de madrugada fue el estreno que marcó el cambio. Dejaba atrás mi niñez y me iba haciendo mayor -o eso creía yo por aquél entonces-, cosa que me permitía salir de nazarena en la procesión de silencio, la seria, la de los mayores que, a su vez, no me impedía seguir acompañando en la tarde del Viernes Santo a mi Virgen de la Soledad, a la que siempre me sentí unida de una manera especial. La Hermandad de los Capiruchos Negros procesiona dos veces (algo así como la Borriquita y El Amor, aunque no exactamente): en la madrugá del Viernes Santo con Ntro. Padre Jesús de las Tres Caídas y en la tarde del Viernes Santo con el Santo Entierro de Cristo y María Stma. de la Soledad.

Nunca olvidaré la primera vez que escuché, poco antes de las cuatro de la madrugada, hora en que las puertas de la Ermita del Santo se abren para que la Cofradía comience su estación de penitencia, aquello de “Hermandad ¡de rodillas!“, como tampoco podré olvidar el escalofrío que se siente cuando entre nervios se escucha cantar entre las paredes de la encalada Ermita “Al Gólgota”.

Paralela y progresivamente, la curiosidad por vivir una Madrugá sevillana fue creciendo pero no encontraba el momento de decidirme tras estar tantos años saliendo de nazarena con mi hermandad. Paradójicamente, fue el año en que iba a estrenar mi primera túnica nazarena, pues hasta entonces siempre había ido con una túnica heredada, cuando me armé de valor y decidí quedarme en Sevilla hasta el Viernes Santo, no sin remordimientos de conciencia.

Continuará…. pero mientras tanto un poco de música